Pido la palabra para contar algunas cosas que me pasan por la cabeza
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Martes, 04 de julio de 2006
Marta cerró de golpe la puerta de su casa. No podía creer lo que había visto en la tienda de antigüedades. Era la misma muñeca que los Reyes Magos le habían traído cuando tenía cinco años. Con la respiración entrecortada y casi sin aliento consiguió llegar y sentarse en el sofá. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
El regalo era tan grande como ella, tenía media melena de plástico rojo cobrizo y unos ojos azules muy claros. Marta abrazó a su gran juguete y lo besó hasta que se quedó dormida. Ya tenía una amiguita con la que poder jugar y hablar tanto de día como de noche. Marta era una chiquilla muy reservada y con una imaginación desbordante. Continuamente le decía a su madre que por la noche su muñeca le contaba cuentos: cuentos de hadas, de dragones y de gigantes.
A veces la niña se enfadaba con su amiga de plástico porque le susurraba al oído historias de miedo. Esas noches Marta tenía pesadillas y al final se iba a dormir a la cama de su madre. Al ver asustada a su hija intentaba convencerla de que los muñecos no pueden hablar. Fueron pasando los días y las semanas. Una noche, Marta casi se muere del susto. Tenía las manos de la muñeca en su cara, le estaba acariciando los ojos. Pasaron los días y la muñeca continuaba despertando a la niña a medianoche. Marta empezó a enfadarse porque no podía dormir, a cada momento su muñeca le pedía que le prestará sus ojos oscuros. Marta era muy pequeña pero estaba segura de que se quedaría ciega si su muñeca le arrancaba los ojos.
Pasó el tiempo, y la niña se convirtió en una jovencita de 14 años. A veces Marta apretujaba a su juguete, se sentía más segura, más tranquila. Una noche, la muñeca se puso de pie en la cama. Estaba enfadada, y sus ojos eran como cristales grises y rojos. No, no era una pesadilla. Estaba despierta. La muñeca dio varios pasos hacia la joven. Marta trató de escapar pero acabó atrapaba en el cabecero de la cama. La muñeca tenía los brazos levantados a la altura de la cintura, y continuaba acercándose. Marta estaba petrificada por el miedo. Su garganta se quedó seca y no pudo articular ni un solo grito. La muñeca se abalanzó contra la joven, quería arrancarle los ojos. Marta se armó de valor, cogió de un brazo a la muñeca y la estrelló contra la pared. A partir de esa noche el juguete permaneció encerrado bajo llave en un armario.
El día en que Marta cumplió 18 años, una amiga de su madre fue a casa con una niña pequeña que tendría más o menos su misma edad cuando le regalaron la muñeca. Marta no dudó ni un momento. Voy a deshacerme de tí. Fue a la habitación donde permanecía castigada la muñeca, y se la regaló a la niña para siempre. Sintió un gran alivio, al fin la maldita muñeca había desaparecido de su vida. Meses más tarde se enteró de que la niña le había quitado la cabeza y uno de los brazos. Un feliz cosquilleo recorrió todo su cuerpo.
El tiempo iba pasando. Marta acababa de cumplir 55 años. Cerca de su casa habían abierto una tienda de antigüedades y pensó que era un buen día para darse un capricho. Entró y comenzó a ver cosas maravillosas. Lámparas de cristal, libros diminutos, collares, muebles antiguos de madera. Un rincón de la tienda llamó especialmente su atención, la luz era diferente al resto de la sala. Se acercó muy despacio y descubrió algo que congeló su sangre. Era la muñeca que le regalaron cuando tenía cinco años. Su cara se empezó a desencajar, comenzó a llorar y salió a toda prisa de la tienda. Era imposible que su muñeca estuviera viva. Está muerta, está muerta, se repetía Marta una y otra vez. Mientras, en la tienda de antigüedades una sonrisa se dibujó en el rostro de la muñeca. Sus ojos tenían el mismo color que la noche en que intentó estrangular a Marta.
Por: Taina | Apuntes y relatos | Comentarios (2) | Referencias (0)
Me han dicho que el nombre de la protagonista se repite muchas veces, concretamente 17. ¿ Alguna sugerencia ?
Autor@ | 06-07-2006 15:30:55
En algunos fragmentos, puedes eliminar el nombre directamente. Si describes algo más a la protagonista, puedes emplear rodeos en lugar de citar el nombre, o añadir frases que amplien información. Ejemplos:
- Marta era una chiquilla ... -> A pesar de ser una chiquilla reservada, tenía una imaginación desbordante ....
- Esas noches Marta tenía pesadillas... -> Las pesadillas la acosaban esas noches... / Esas noches la pequeña tenía pesadillas... (etc.)
A mí me pasó algo así con un muñeco, evidentemente no intentó estrangularme, pero en mi imaginación de niña (curiosamente, también me llamo Marta), creía que me perseguía constantemente con su mirada. Cada día, lo sacaba de mi habitación, era un enorme peluche con aspecto de oso panda desgastado; y cada día, al llegar del colegio, aparecía de nuevo sobre mi cama. La respuesta más simple era obvia: mi madre lo colocaba en el que consideraba que era "su sitio", en mi habitación, pero para mí aquellas apariciones constantes en mi cuarto me llenaban de desconfianza. :D
Gracias por la anotación en mi blog. Tengo otro de creación, aunque lo he dejado un poco parado estos meses, entre la preparación de oposiciones y las vacaciones: http://trisquel.blogspot.com Lo escribimos entre dos personas, a modo de diálogo, MFS soy yo y "tuanonimo" es el otro. En realidad comenzó siendo sólo mío, pero como hacía comentarios continuos a cada post, en forma de continuación, le di una clave para que pudiera subir directamente los comentarios como posts, y así crear una especie de conversación. :)
MFS | 30-07-2006 18:00:54