Pido la palabra para contar algunas cosas que me pasan por la cabeza
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Martes, 10 de octubre de 2006
Aquel individuo queda hipnotizado ante la suciedad del río. Va retirándose poco a poco de la fría barandilla. Gira la cabeza y ve el eterno camino que le queda para recorrer el pequeño puente. Sabe que al final hay un prado inmenso, intenso, seres que si que lo son. Pero la noche se abalanza contra todos ellos, la oscuridad corre el velo suficiente para la ceguera.
Se frota los ojos pensando que de esa manera podrá ver mejor su destino pero se hace daño. La araña, mientras, vacunada contra la enfermedad de aquel individuo se ríe sarcásticamente. Estúpido, no ves que la marea está lejos, muy lejos, demasiado lejos. La atractiva Luna no vendrá y los cristales seguirán en tus ojos. No subirá la marea, por lo tanto ¿qué haces aquí? Vete y vuelve con Ellos, no se han dado cuenta de tu marcha, no te pedirán nada. Ni siquiera te mirarán. Eres insignificante. Volverás allí como siempre.
Un sonido confuso le hace levantar la cabeza y ve como una luz intermitente se dirige hacia el otro lado del puente. Pasa de largo. Sí, cruza el puente. Se ríe, cruza el puente. Pero ¿acaso no ves los árboles infinitos? Ve hacia ellos, te liberarán de tu jaula.
Aquel individuo se ríe tan fuerte que sus fuerzas le abandonan y cae de rodillas al suelo. Mientras, la araña va tejiendo su red mortal. Tengo que levantarme, no me puedo quedar aquí. No quiero morir. Lentamente se incorpora. Va retrocediendo. ¿Por qué no avanzas?- se dice. Inténtalo. Su espalda roza bruscamente con algo frío. Ya estás aquí metal creado por manos llenas de interés, egoísmo, desconfianza. Ya estáis aquí pensamientos oscuros, cobardes,malditos, pesados cual abismo oprimente. ¡Me tenéis que oir! ¡Escuchadme! Vosotros sabéis lo que quiero, pido poco. Dejadme vivir. Dejadme soñar. Vosotros sabéis como soy. Soltad vuestras redes, quiero mecerme con el viento dulce. Vosotros, volved conmigo, no quiero estar solo, no me abandonéis en mis sueños. ¿Por qué me negáis vuestra compañía? Yo os miro y os veo, os reconozco. Volved conmigo. Puedo cortar pedacitos de nubes pero, ¿dónde están las manos que me pueden ofrecer su esperanza?
Te dije que te fueras, ahora, vendrás a mis redes fuertes y poderosas. Vamos, acércate. Eso es, deprisa. No lo pienses. Serás el capricho y la consecuencia.
¡No! ¡No quiero! Oigo su voz. Estás aquí conmigo, me acompañarás al bosque invisible donde todos seremos. Tu fragancia fresca se filtra en mi piel y al inundarme, resbala. Tardaste en llegar pero no te dejaré ir. Eres mi sueño. Iremos juntos y el canto de los pájaros se transformará en infinito.
Hoy te encuentro y me salvas. Cruzaremos unidos el puente. Llegaremos al bosque prohibido por Ellos. Hoy quiero que me escuchéis. ¿Quiénes son Ellos para fabricar mis lágrimas? ¿ Quiénes son Ellos para impedir el nacimiento de la lluvia? ¡Oh, mi anhelado y deseado bosque! Estás aquí. Piso tus delirantes prados, miro tus altas y seguras montañas. Tus nubes transparentes acaricio. Siente el palpitar de la tierra, oigo los pasos de los seres que trabajan por Nosotros.
Hoy te quiero elevar a ti, felicidad plena, silencio vibrante, sueño de estrellas. Hoy estás aquí, a mi lado. Acariciando mi cabello, mi cuerpo. Hoy que has puesto fin al abismo deseo elevarte. Al fin llegué hasta el centro de la vida, hasta el punto de separación, hasta el cálido pensar frente a un lago. Hoy creo ser yo, todo yo, nada de Ellos. Me pertenezco. Hoy me acunas en tus brazos y te besaré suavemente con el beso largo del vivirnos. Hoy estoy para siempre con Vosotros.
Por: Taina | Apuntes y relatos | Comentarios (0) | Referencias (0)