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<title>Pido la palabra</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com</link>
<description>Pido la palabra</description>
<language>es-es</language>

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<title>Colgado en el tiempo</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2008/02/10/colgado-en-el-tiempo</link>
<description><![CDATA[    Aquella voz era la de una mujer a punto de morir. Su tono era vacío, gris, sin vibraciones. Una decadencia grabada durantes semanas que pudo escapar de su jaula en unos segundos. Al levantar el auricular sentí como sus años de existencia perdían todo el valor y se ahogaban en lo más profundo de las tinieblas. Perdona, decía, discúlpame.<br />
<br />
   No tuve valor para volver a escuchar el mensaje. Perfilaba su cara de una manera violenta. Sus ojos miraban hacia lo  más profundo de la vida y arañaban con fuerza las paredes de la memoria. Quería recuperar un poco de aliento y encontrar motivos que le devolvieran un par de momentos de coraje. <br />
<br />
    La línea enmudeció y su presente se quedó para siempre colgado en el tiempo. <br />
   <br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>En la Luna</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2007/12/26/en-la-luna</link>
<description><![CDATA[ Ni siquiera la Luna es redonda. He mirado a través del cristal y me he encontrado una mancha blanca difusa sin definir. La Luna se ha estropeado entre las nubes del mes de diciembre y su contorno escapa a los ojos diminutos de aquellos que la quieren ver redonda, pletórica y llena de luz. Hoy no hay luna, sus límites se han extraviado, y sigue sin ser observada. ]]></description>\n</item>

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<title>He tendido mi mano</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2007/03/19/he-tendido-mi-mano</link>
<description><![CDATA[ He tendido una mano hacia el infinito<br />
y el universo me ha entregado una esfera de luz.<br />
El calor ha agrietado la piel de mi rostro,<br />
manchas rojas simulan las gotas de sangre,<br />
que un combatiente ha depositado en la tierra.<br />
<br />
Buscaba paz y he encontrado demasiadas heridas.<br />
Ni siquiera una venda de la más suave caricia<br />
ha podido aliviar el dolor de tu alma.<br />
<br />
Sentada en la tierra he observado,<br />
he sentido el lamento de tu cuerpo<br />
retorciéndose impotente en busca de un nuevo manantial.<br />
<br />
Durante siglos he lamentado la furia,<br />
la rabia, el miedo. <br />
Ahora tiendo de nuevo la mano hacia el infinito<br />
y el universo me entrega una esfera de luz.<br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Somos mortales - Nezahualcoyotl -</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2007/02/23/somos-mortales-nezahualcoyotl</link>
<description><![CDATA[ Percibo en lo secreto, lo oculto.<br />
Oh, señores! Así somos.<br />
Somos mortales.<br />
De cuatro en cuatro, nosotros los hombres<br />
habremos de irnos.<br />
Todos, habremos de morir<br />
en la tierra.<br />
Como una pintura nos iremos borrando<br />
como una flor nos iremos secando.<br />
Aquí sobre la tierra.<br />
Como vestidura de plumaje de ave Zacuan,<br />
de la preciosa ave de cuello de ule,<br />
nos iremos acabando.<br />
Medítenlo, señores.<br />
Águilas y tigres,<br />
aunque fueran de jade,<br />
aunque fueran de oro,<br />
también allá irán,<br />
al lugar de los descarnados. <br />
Tendremos que desaparecer.<br />
Nadie ha de quedar.<br />
¿ Adónde iremos dónde la muerte no exista?<br />
Más ¿ por eso viviré llorando?<br />
Qué tu corazón se enderece.<br />
Aquí nadie vivirá para siempre.<br />
Percibo lo secreto, lo oculto.<br />
Así somos. Somos mortales.<br />
De cuatro en cuatro, nosotros los hombres,<br />
todos habremos de irnos,<br />
todos habremos de morir,<br />
en la tierra.<br />
<br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Te he sentido fuerte</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2007/02/05/te-he-sentido-fuerte</link>
<description><![CDATA[ Te he sentido fuerte, <br />
te he hablado cara a cara<br />
y me has hecho temblar.<br />
No era miedo,<br />
es incapacidad para entender.<br />
 <br />
Te he sentido en mis manos.<br />
Un muro frente a mí.<br />
Imposible penetrar en ese mundo de tinieblas.<br />
Te he sentido y has roto mi calma.<br />
 <br />
Aceptando  tu lenguaje,<br />
he visto tu rostro oscuro.<br />
Tu envidia, tu odio.<br />
He penetrado en el interior de tu sombra,<br />
y has roto mi débil equilibrio.<br />
 <br />
Pero no te odio.<br />
Intento descubrir tu enojo<br />
para calmar tu ira.<br />
Perdóname si te ofendo y<br />
permite que siga la vida.<br />
 <br />
Sosiega tu alma,<br />
y descubre la paz.<br />
Terrible sombra, márchate.<br />
 <br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Se marchó despacio</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2007/01/28/se-marcho-despacio</link>
<description><![CDATA[ Se marchó despacio, tranquila,<br />
su voz era tenue, una voz suave<br />
dejó en el aire.<br />
Su vida inmensa como su corazón.<br />
<br />
Por la tarde encontró el momento.<br />
Su cara fría, su aliento<br />
encontró ese instante para decir adiós.<br />
Ese momento único. <br />
Voló hacia el tiempo <br />
que funde el mar con la tierra.<br />
Ese momento en el que las olas avanzan.<br />
Y se retiró como la espuma<br />
envuelta en sal y paz.<br />
<br />
Dijiste adiós para siempre,<br />
y estas allí,<br />
mirando,<br />
esperando,<br />
cantando,<br />
riendo.<br />
<br />
Adiós madre.<br />
Te alejas y ves allá en el horizonte,<br />
otros tiempos,<br />
otros sitios en donde sembrar amor.<br />
<br />
Te dije adiós y detrás de mí<br />
te siento cerca.<br />
Estas conmigo, muy cerca,<br />
y no te veo, te siento.<br />
Eres tú, suave.<br />
<br />
Burbujas de cristal y luz<br />
me hablan de ti, de tu presencia.<br />
Vas más allá del tiempo,<br />
del mar. Te fundes en el cosmos,<br />
en la existencia misma de la vida.<br />
<br />
Eres paz y a lo lejos escribes,<br />
desde tu corazón. <br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Silencio</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2007/01/18/silencio2</link>
<description><![CDATA[ Hoy me he levantado despacio.<br />
He visto un campo sembrado de sangre, <br />
Tu cara reventada por el odio envenenado <br />
De aquellos que apuestan por la libertad.<br />
Nos han destrozado la vida <br />
Han machacado las piernas <br />
De los que ni siquiera pueden andar.<br />
<br />
Hoy me he levantado tarde. <br />
No quería mirar de frente,<br />
Vi tus ojos negros y destrozada tu retina.<br />
Tu mente golpeada lentamente se incorpora al camino.<br />
Sólo hay fuego en el horizonte,<br />
Avanzan columnas de humo.<br />
<br />
Hoy me resulta imposible descansar.<br />
Pensando en tu madre, en tu hijo, en tus recuerdos.<br />
El dolor ha sellado mi boca,<br />
Mi estómago vomita por todos los muertos. <br />
Hoy no podré descansar, ni mañana, ni nunca. <br />
<br />
Hoy tendré que morir contigo.<br />
Me acercaré a tu pecho <br />
Y explotaremos juntos.<br />
La mina está bajo tu cuerpo.<br />
<br />
Hoy estaremos juntos.<br />
Veremos la vida desde arriba,<br />
En el otro lado de la muerte<br />
<br />
Hoy nos miramos a los ojos,<br />
Y fusionamos nuestra vida.<br />
<br />
Hoy estamos acabados. <br />
 <br />
Silencio.<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Condenada a muerte</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2006/11/05/condenada-a-muerte</link>
<description><![CDATA[ <br />
El tren avanzaba lentamente. A cada lado de la vía, pequeños matorrales, ahora débiles, a la espera de que el sol les brindara unos momentos de calor. A lo lejos, un edificio blanco se asomaba antes de la línea del horizonte y detrás, el bloque de edificios donde Verónica había pasado los últimos años de su vida. Recostada en su asiento, su mirada estaba más allá de los días futuros.<br />
 <br />
Pablo estaba sentado, como siempre, frente a la televisión. Había restos de la batalla en el suelo y la lámpara de cristales de colores que tanto le costó encontrar echa añicos sobre la mesa. No hubo nada, sólo el silencio mascado durante los años vividos juntos. <br />
<br />
En el hospital dieron de alta a Verónica a las siete de la tarde. En su cara las huellas de los golpes ya no se podían camuflar con el maquillaje. Los dedos de la mano salieron protegidos con unas delicadas fundas de yeso. El bestia de su marido no había tenido valor para enfrentarse a su miserable existencia y semana tras semana lanzaba su ira sobre Verónica.  <br />
<br />
Por última vez, subió a su dormitorio y buscó aquella caja de música donde escondía la fotografía de su hija Natalia. <br />
<br />
Iban demasiado deprisa y el coche se salió de la carretera. La niña apenas si se dio cuenta. Fue un grito de tres años, su último grito. Pablo, como siempre, había bebido demasiado. Desde entonces, la vida en común fue un descenso diario a los infiernos. Habían pasado varios años desde el accidente, y Verónica aceptaba los golpes de su marido como si fuera la sentencia de un juez. Estaba condenada a morir en vida por no proteger a su hija de los excesos de Pablo. <br />
<br />
Abrió la caja de música. Allí seguía la fotografía de Natalia. En ese momento, vio claro lo que tenía que hacer. Su conciencia la había estado buscando durante años y sólo, después de la paliza de la semana pasada, se dio cuenta de que era el momento de marcharse, de dejar a Pablo y sus frustraciones, de cumplir de una vez por todas su condena. Sólo entonces volvería a ser libre y su alma viviría en paz.   <br />
<br />
En silencio, cogió las llaves del coche y salió sin cerrar la puerta. No dejó  ninguna nota, a nadie le importaba lo que tenía pensado hacer. Iba demasiado deprisa y el coche se salió de la carretera. La policía no consiguió hablar con el único testigo del accidente. Una niña de tres años que ayudó a la mujer a salir del coche. <br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Marea roja</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2006/10/21/marea-roja</link>
<description><![CDATA[ Hoy he recordado la marea roja de hace unos años. Los cimientos de mi casa resultaron ser más fuertes que la embestida de los sucesivos tornados que sacudieron la ciudad. Recuerdo una tarde de verano. Me gustaba ir a contemplar las olas rompiendo en la arena, juguetear con las piedrecillas que me encontraba junto al agua, y mirar a lo lejos, más allá de la línea del horizonte en la que siempre buscaba un barco fantasma.<br />
   <br />
   Esa tarde las olas tenían un olor diferente, a sangre, y  su sabor era realmente amargo. Miraba en las profundidades del mar, buscaba el motivo de la desesperación. Fue entonces cuando una ola saltó de la superficie del agua. Llevaba en su cresta odio y venganza. Silencio encallecido por las lágrimas robadas en el combate con el tiempo. Sobre la playa una estatua de bronce, ceñida por la opresión del vacío, de la nada, de la muerte. Sus ojos eran pálidos pero buscaban un barco fantasma más allá de la línea del horizonte. La vida reventaba dentro sin que los límites del metal permitieran una vía de escape. Ni un poro de la estatua permitía respirar oxígeno limpio, transparente. <br />
<br />
   Pasaron años hasta que una brisa vestida de azul llegó hasta la playa. Asombrada por la belleza de la estatua quiso conocer a su enemigo. No pudo convencerla de que abriera sus brazos, estaba rígida en su forma esférica que la protegía del mundo y de las sacudidas de la marea roja. Comenzó entonces un baile extenuante, sin prisas, dejándose llevar por el compás que marcaban las olas de sangre al chocar contra la estatua. Comprendió que la vida había dejado de existir dentro del metal aunque fuera, frente al mar, un espíritu hablaba con las olas. La materia quedo bloqueada en la arena pero la vida había traspasado la muerte.<br />
<br />
   Ahora, la marea roja ha desaparecido de la playa y la espuma de las olas va puliendo día tras día la estatua de bronce que sigue  anclada sobre la arena. Sus ojos pálidos contemplan el baile de una mariposa que cada tarde vuelve y se atreve a estar  junto a ella. ]]></description>\n</item>

<item>
<title>Sentirse Uno ( 1 )</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2006/10/18/sentirse-uno-12</link>
<description><![CDATA[  Cualquier día y a cualquier hora pudiera suceder. Un puente, un río y alguien. ¿ Quién? Cualquiera. Marcha cansado, con la respiración entrecortada. Hace frío, mucho frío, pero alguien pasea por aquel oscuro y viejo puente. Tiene que pasarlo pero es demasiado largo. Marcha cansado, mirando la luz que se refleja en el agua turbia. Algo se mueve ¿ qué será?- se pregunta. ¿ Será el aliento de una vida que lucha por impedir el naufragio, el hundimiento? Busca una respuesta y se apoya en la barandilla metálica del puente. Observa pero no puede ver nada. El agua estancada en sus ojos se ha llegado a cristalizar. Calor, necesita mucho calor; y lo tiene, pero no es calor artificial lo que necesita. Tiene que latir, sentir, vivir. El calor prefabricado no sirve, los grados no sirven. <br />
<br />
   Se pasa las manos por el rostro ¡Qué diminuto e insignificante eres! Ve como se retuerce la llama de la vida en el agua y localiza a la muerte que asoma desde las profundidades del agua. Una rama cargada con hojas se va deslizando. Una madre con sus hijos aparece. Un sistema con sus botones intenta salvarse. Todo un mundo con sus especies naufraga, se va hundiendo. El sistema es fuerte y lucha. Tengo que hundirlo, lucha. ¡Eres estúpido!- se dice. ¿Acaso tienes en tu poder las llaves de tus cadenas? Sigue paseando y se ríe. Se ríe tan fuerte que la araña suspendida del puente, atemorizada, rehuye de su compañía. <br />
<br />
   Eres extraño individuo. Tu risa encolerizada me hace huir de tu pequeñez, de tu absurdo mundo, de tus ojos sólidos, de tus labios dañinos. Vete de aquí. Márchate. Eres aquel que cruzó el puente y me destruyó con su limpieza, con su alegría peligrosa, con su canción destructora y obsesiva. Vete de aquí, porque yo estoy aquí desde siempre, porque yo no me iré, y mi telaraña te arropará y transportará a mi mundo de oscuridad. Te llevaré a las soluciones cobardes. Ya ves, intento salvarte y te odio. Vete de aquí. Vete, fuera te digo. Escapa de mis redes. Márchate idiota. ¿Por qué no te dejas mecer como una hoja por el Dios Sistema? ¿Por qué quieres ser tú y no Ellos? Tu aliento me ahoga. Fuera. No me interesan tus ojos cristalizados. Sé que dentro de poco tu amiga Luna te intentará acariciar y el mar recorrerá las montañas y las llanuras de tu cuerpo y lo veras todo claro. Vete, hoy no vendrá Está encarcelada. Vendrá conmigo si no regresas con Ellos. Por última vez. Fuera. <br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Sentirse Uno ( 2 )</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2006/10/10/sentirse-uno-23</link>
<description><![CDATA[ Aquel individuo queda hipnotizado ante la suciedad del río. Va retirándose poco a poco de la fría barandilla. Gira la cabeza y ve el eterno camino que le queda para recorrer el pequeño puente. Sabe que al final hay un prado inmenso, intenso, seres que si que lo son. Pero la noche se abalanza contra todos ellos, la oscuridad corre el velo suficiente para la ceguera. <br />
<br />
Se frota los ojos pensando  que de esa manera podrá ver mejor su destino pero se hace daño. La araña, mientras, vacunada contra la enfermedad de aquel individuo se ríe sarcásticamente. Estúpido, no ves que la marea está lejos, muy lejos, demasiado lejos. La atractiva Luna no vendrá y los cristales seguirán en tus ojos. No subirá la marea, por lo tanto ¿qué haces aquí? Vete y vuelve con Ellos, no se han dado cuenta de tu marcha, no te pedirán nada. Ni siquiera te mirarán. Eres insignificante. Volverás allí como siempre. <br />
<br />
Un sonido confuso le hace levantar la cabeza y ve como una luz intermitente se dirige hacia el otro lado del puente. Pasa de largo. Sí, cruza el puente. Se ríe, cruza el puente. Pero ¿acaso no ves los árboles infinitos? Ve hacia ellos, te liberarán de tu jaula. <br />
<br />
Aquel individuo se ríe tan fuerte que sus fuerzas le abandonan y cae de rodillas al suelo. Mientras, la araña va tejiendo su red mortal. Tengo que levantarme, no me puedo quedar aquí. No quiero morir.  Lentamente se incorpora. Va retrocediendo. ¿Por qué no avanzas?- se dice. Inténtalo.  Su espalda roza bruscamente con algo frío. Ya estás aquí metal creado por manos llenas de interés, egoísmo, desconfianza. Ya estáis aquí pensamientos oscuros, cobardes,malditos, pesados cual abismo oprimente. ¡Me tenéis que oir! ¡Escuchadme! Vosotros sabéis lo que quiero, pido poco. Dejadme vivir. Dejadme soñar. Vosotros sabéis como soy. Soltad vuestras redes, quiero mecerme con el viento dulce. Vosotros, volved conmigo, no quiero estar solo, no me abandonéis en mis sueños. ¿Por qué me negáis vuestra compañía? Yo os miro y os veo, os reconozco. Volved conmigo. Puedo cortar pedacitos de nubes pero, ¿dónde están las manos que me pueden ofrecer su esperanza?<br />
<br />
Te dije que te fueras, ahora, vendrás a mis redes fuertes y poderosas. Vamos, acércate. Eso es, deprisa. No lo pienses. Serás el capricho y la consecuencia. <br />
<br />
¡No! ¡No quiero! Oigo su voz. Estás aquí conmigo, me acompañarás al bosque invisible donde todos seremos. Tu fragancia fresca se filtra en mi piel y al inundarme, resbala. Tardaste en llegar pero no te dejaré ir. Eres mi sueño. Iremos juntos y el canto de los pájaros se transformará en infinito.<br />
<br />
Hoy te encuentro y me salvas. Cruzaremos unidos el puente. Llegaremos al bosque prohibido por Ellos. Hoy quiero que me escuchéis. ¿Quiénes son Ellos para fabricar mis lágrimas? ¿ Quiénes son Ellos para impedir el nacimiento de la lluvia? ¡Oh, mi anhelado  y deseado bosque! Estás aquí. Piso tus delirantes prados, miro tus altas y seguras montañas. Tus nubes transparentes acaricio. Siente el palpitar de la tierra, oigo los pasos de los seres que trabajan por Nosotros. <br />
<br />
Hoy te quiero elevar a ti, felicidad plena, silencio vibrante, sueño de estrellas. Hoy estás aquí, a mi lado. Acariciando mi cabello, mi cuerpo. Hoy que has puesto fin al abismo deseo elevarte. Al fin llegué hasta el centro de la vida, hasta el punto de separación, hasta el cálido pensar frente a un lago. Hoy creo ser yo, todo yo, nada de Ellos. Me pertenezco. Hoy me acunas en tus brazos y te besaré suavemente con el beso largo del vivirnos. Hoy estoy para siempre con Vosotros. <br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Sentirse Uno ( 3 )</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2006/10/08/sentirse-uno-3</link>
<description><![CDATA[ Sí. Hoy te he colocado en Nuestro Bosque. Pensaba hacerte desaparecer individuo. Tengo todo el derecho sobre ti. Eres mi obra, soy tu creadora. Quería traicionarte, quería que vieras tus sueños, pero mi corazón y  mi mente te iban a asesinar. En mi viaje hacia el bosque invisible de la realidad estaba planificada la idea del asesinato. Pero no puedo. Hoy, individuo, quiero que estés conmigo para levantarme cuando caiga en las garras de la soledad, de la tristeza, de los recuerdos oscuros. Soy tu autora y yo te elevaré a la Gran Montaña Blanca donde los sueños son.<br />
<br />
Hoy es mi día. Tengo esperazas, tengo en las manos muchas flores, y en mi corazón a la Diosa Primavera. Hoy es el gran día, el día de Nuestra Salvación. Hoy, serás, seré. No sé hasta cuado, pero seré. Seremos. Hoy el Dios Sistema ha naufragado. Celebremos su hundimiento y bailemos al compás de unos versos, al compás de una melodía nacida de Nosotros. Hoy llegamos a la cumbre. <br />
<br />
Hoy te salvaré individuo, hermano, amigo, porque eres yo, formas partes de Nosotros. Hoy seremos. No voy a matarte. Te dejaré vivir libre en mi pensamiento y en mi corazón. Hoy acariciaremos al Amanecer porque en su cuerpo está la vida. Te tomaremos del brazo y pasearemos unidos, cantando, viviendo. Hoy viajaremos a las nubes, al Sol. Al Universo le dejaremos atrás, demostraremos su límite y podremos caminar en el aire. Acariciaremos al viento, nos mecerá y con sus manos excitará nuestros cuerpos. <br />
<br />
Hoy te dejaré ser libre aunque en mi corazón encuentre manchas de sangre, aunque un día pueda ahogarme en el abismo. Sí, amigo mío, hoy te permitiré ser tú. Necesitamos tus manos para construir nubes sólidas, deseamos que estés aquí con Nosotros, comprendes nuestra llamada. <br />
<br />
Mi luz se va apagando. Ven con tu calor a Nosotros. Hoy  te llamo individuo. Escuché a la tejedora de soluciones cobardes, vi luces destellantes pasar a mi lado sin ver mi bosque. Vi el camino abismal que me quedaba para cruzar el puente.  No volví la vista hacia Ellos, los ignoré, los borré de mi pensamiento. <br />
<br />
Esa es la verdadera razón de que te salve, de que te eleve hasta mi corazón. Vive ahora porque deseo que asciendas a la Gran Montaña Blanca y susurres al viento hermosas palabras.  Ya te dejó individuo, hermano, amigo. Eres libre. Hasta siempre. No mires atrás. Hoy estaré contigo pero quizás mañana no escuches mi voz. Puede que esté muerta junto a Ellos... de todas formas... espérame. <br />
<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Amanecer en verde</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2006/09/08/amanecer-en-verde</link>
<description><![CDATA[ <br />
   Verónica  extendió hasta el infinito una alfombra dorada. A cada lado y colgados del abismo se sucedían uno tras otro sus sueños. De aquel amanecer verde se fueron descolgando burbujas transparentes y esferas de cristal hasta que la noche experimentó un aliento cálido. El cuerpo diminuto de Verónica deseaba ser lanzado contra el arco iris. Esperaba un orgasmo de colores, una gota de pasión lamida por una lengua húmeda y ávida de sensaciones.<br />
<br />
   El camino hacia lo inevitable era para Verónica una forma insensata de afrontar una nueva vida. Necesitaba amar sin límites, sin valores, someterse a explosión de deseos y de sabores diferentes. Verónica lo quería todo para el resto de su vida justo el día en el que había decidido morir. <br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>La nave mariposa</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2006/09/03/la-nave-mariposa</link>
<description><![CDATA[    Hace muchos, muchos años Verónica llegó a un planeta en el que sus habitantes cambiaban todos los días de color. Unas veces se levantaban con la cara verde y al día siguiente tenían la cara roja como un tomate.<br />
<br />
   Antes de viajar al planeta del arco iris la pequeña Verónica vivía en la Tierra y cada tarde se sentaba en el borde de la esfera terrestre contemplando como en el horizonte brillaban miles de puntos blancos. Miraba las estrellas porque todas las cosas en la Tierra estaban manchadas de sangre. Su planeta estaba en guerra desde hacía muchos años y la mayoría de los adultos habían olvidado el significado de la palabra paz.<br />
 <br />
   La pequeña quería soñar pero no había ni tiempo ni espacio para ello. Las normas rígidas de los tiempos de guerra hacían imposible sus sueños. Un día cuando contemplaba el resto del universo vio pasar una nave que tenía forma de mariposa y sin dudarlo se acercó a una de sus alas y se marchó. <br />
<br />
   Verónica estaba un poco asustada porque la nave iba a una velocidad de vértigo. Habían pasado ya muchos días cuando la nave-mariposa se posó en un planeta que tenía forma de paloma.  Sus alas, su pico y su cola eran una fusión de colores que se movían y cambiaban al ritmo de un suave oleaje.<br />
 <br />
   Saltó de la nave y cuando toco el suelo un viento rojo empezó a soplar tan fuerte que se tuvo que tapar los ojos. Al instante comenzó a llover. No se lo podía creer estaban cayendo caramelos y gominolas de fresa.  Acompañada de miles de gotas de cereza pasó su primera noche en el nuevo planeta.<br />
 <br />
   Por la mañana todo era de color naranja y amarillo. Verónica presenció un gran desfile de limones,  plátanos y melocotones. Como la pequeña tenía hambre bebió un poco de zumo que le ofreció una gran naranja de enormes ojos y amplia sonrisa. Nada más dar el primer trago del zumo de naranja cayó en un profundo sueño.<br />
 <br />
   Fue un sueño en verde. Paseaba por un prado lleno de árboles y pájaros verdes. Hasta las familias que paseaban con sus hijos eran verdes. Verónica estaba respirando oxígeno verde cuando a lo lejos vió que se acercaba una mujer envuelta en una capa verde. La mujer cogió a Verónica de la mano, y la niña se despertó de su profundo sueño. <br />
<br />
   En ese instante, una brisa azul la trasladó hasta una playa de arena color turquesa como el agua del mar. Las olas la entregaron unas perlas azules. Era  una comida extraña y diferente  pero realmente deliciosa. Verónica se sentía llena de vitalidad y comenzó a girar como una peonza. A su danza se unieron enanos, duendes y pitufos, unos seres azules que viven en unas setas en medio del bosque. Agotada por tantas aventuras Verónica se tumbó sobre un montículo de arena. <br />
<br />
   Cerró los ojos y a los pocos minutos una fuerza intensa la filtró hacía el interior de la tierra. Se había sumergido  en una cueva de color violeta donde vivía un grupo de hadas diminutas con alas brillantes. Hablaban en un idioma que no era el suyo. De pronto, empezaron a caer gotas violetas sobre su cuerpo. Verónica se estaba volviendo transparente y tenía la sensación de estar flotando en el aire. Estaba a punto de hacerse invisible cuando  una luz cegadora blanca inundó todo el espacio de la cueva.<br />
 <br />
   Desde ese día, la niña contempla la Tierra sentada cerca de un riachuelo que baja despacio desde una cascada.  El sol brilla como nunca, y desde su nuevo hogar puede ver a Saturno, un dios malvado que antes se comía a sus hijos, conversando tranquilamente con Plutón, el dios que ya no vigila el fuego del infierno. En la Tierra, el planeta donde vivió Verónica cuando era una niña ya no esta está guerra. Hace tiempo la pequeña envió una carta a  los presidentes de todos los países del mundo con un texto escrito con los colores de la vida y de la felicidad. Gracias a los colores del arco iris todos los ciudadanos de la Tierra hablaron y decidieron vivir en paz.     <br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Palabras</title>
<link>http://pidolapalabra.bitacoras.com/archivos/2006/08/22/palabras</link>
<description><![CDATA[ <br />
Razón tenéis al decir que los poetas acabarán muriendo porque nadie les llegará a entender, ni tan siquiera tú o yo.<br />
<br />
Razón tenéis al decir que acabaremos siendo prisioneros del mundo porque no seremos capaces de salvar nuestra escasa libertad frente a las cadenas.<br />
<br />
Razón tenéis al decir que perderemos nuestro más profundo yo porque irá desapareciendo en un precipicio de tinieblas.<br />
<br />
Razón tenéis al decir que nuestros gritos acabarán ahogándose en un mar de sangre donde será aplastado cualquier foco de resistencia.<br />
<br />
¡Oh! Yo te maldigo por haberte intentado conocer y ayudar. Nos atacáis a nosotros, los soñadores, los idealistas, los payasos. Nos atacáis y acabaréis por hundirnos, por destrozarnos, pero gritaré hasta que mi llanto os ahogue y sufráis como nosotros. Levantaré mi voz hasta que os deis cuenta de lo que estáis creando. Monstruos que se reflejan  al otro lado de un espejo en el que vosotros os habéis instalado.<br />
]]></description>\n</item>
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